Descripción
El amor extraordinario del padre Pio a la Virgen María, la Madre de Dios y Madre nuestra, fue uno de los puntos centrales y esenciales de su espiritualidad y de sus enseñanzas al pueblo de Dios. La presencia espiritual de la Madre de Dios en su vida fue una constante en su itinerario místico, desde los cinco años hasta su muerte. Es decir, no hubo altibajos, sino un continuo creci-miento. Podemos decir que la persona de la Virgen María es central en su vida, aunque el centro es el Crucificado-Resucitado. El padre Pío era un verdadero y auténtico enamorado de la Virgen María. Esta Madre tan tierna escribe al padre Agustín, su padre espiritual-, en su gran misericor-dia, sabiduría y bondad, ha querido verter en mi corazón tantas y tales gracias, que cuando me hallo en su presencia y en la de Jesús, me siento estrechamente unido y ligado al Hijo por medio de esta Madre 6 de marzo de 1913
